TROZO:
No amaba este avaro la tierra como las mujeres de Maragatería, con ese amor recio y generoso que da la sal del llanto y del sudor para abono del surco en los terrenos. Amaba el dominio y la riqueza con mezquinos alcances, dentro de una pasión raquítica y sin alas.
Más duro de corazón y de mollera con los años, sentía la embriaguez de las posesiones a lo grosero y sensual, sin ternuras de enamorado, sólo con las voracidades torvas del instinto.
Su torpe codicia iba arrastrándose, lo mismo que un reptil, por los barbechos, y en la estrechez de la mísera tierra laborable y en el camino silencioso y triste de las hendidas cabañucas romanas, hasta dar por chiripa en una casa de adobes, en una recua y un rebaño.
Ahora zumba el usurero, como un cínife, en torno a la parcela de regadío donde Olalla y Ramona abren el cauce regador.
Hipan aspadas las dos mujeres sin resuello ni aliento en la pesadumbre del trabajo, metidas hasta la cintura en la rota, represando y corriendo el anhelado camino para el agua.
--Dios os ayude--dice la trémula voz del tío Cristóbal desde el hoyo profundo de sus labios.
EL ASUNTO:
En este trozo el narrador nos dice que Cristóbal era avaro y que solo le importan las posesiones materialistas, la riqueza y el poder. También nos dice que, por el contrario, las mujeres maragatas amaban a la tierra con un amor recio y generoso y que ellas trabajan mucho para cultivarla. Luego el narrador nos da unas descripciones físicas y características de Cristóbal que refleja su vejez y codicia. En ese momento las mujeres maragatas están trabajando para crear un flujo de agua por la tierra y el viejo Cristóbal anda por la tierra. Al fin del trozo Cristóbal dice "Dios os ayude".
LOS APARTADOS:
En este trozo hay tres.
Apartado A: La descripción de tío Cristóbal: "No amaba este avaro...en una recua y un rebano." (ll. 1-13)
Apartado B: Lo que pasa en el momento actual: "Ahora zumba el usurero...el anhelado camino para el agua." (ll. 14-18)
Apartado C: Las palabras de tío Cristóbal: " (ll. 19-20)
Apartado A:
En el primer párrafo de este apartado, el narrador describe la falta de amor de la tierra y la existencia del amor de las posesiones y el poder que tiene el viejo Cristóbal. El narrador contrasta este amor materialista con el de las mujeres maragatas que es completamente opuesto. Ellas aman a la tierra como si fuera suya y trabajan tan duro que casi lloran y que es difícil respirar.
En el segundo párrafo, el narrador nos indica la vejez de tío Cristóbal y nos refleja su maldad de su corazón y de su mente que solo empeora ano tras ano. También en este párrafo el narrador nos dice como Cristóbal se siente de sus posesiones diciendo que se siente la "embriaguez de las posesiones a lo grosero".
En el ultimo párrafo de este primer apartado el narrador crea una metáfora comparando al codicioso Cristóbal con un reptil que se arrastra por la tierra reflejando cierto desden y alude a la personalidad despreciable del usurero.